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Relación padre e hija.

Massimiliano Mulas.
Estudiante de psicología. 



    Leer el caso de Anna O., aunado a la irregularidad con el que lo hice, fue una experiencia tan enriquecedora como confusa. Sin embargo, desde un inicio me llamo considerablemente la atención el profundo vinculo padre e hija inmerso en el mismo, así como su relevancia en el desarrollo del cuadro sintomatológico inmerso en el caso. Sin desviarme mucho de la competencia del escrito, creí que el fallecimiento del padre de Anna había desencadenado la histeria que tanto discutimos, por lo que tal fue mi sorpresa cuando me enteré de que así no fue. Por ello, prefiero hacer énfasis en el factor afectivo que en la patología en sí misma.

    Según el psicoanálisis lacaniano (o eso leí), la familia de orden natural no existe. En su lugar, se trata de un conjunto de individuos conectados a través del afecto y transmisión de cultura, símbolos, formación de la subjetividad (identidad) y deseo. Dentro de esta descripción, la posición del padre radica en la conexión de lo universal (lo simbólico/subjetivo) con lo singular (significado particular de lo simbólico) como transmisión de hechos; sucesos o conocimiento; mientras que la figura de la madre es representada a través de la satisfacción de necesidades y desarrollo de lo subjetivo. Es decir, es por medio de ambos elementos que el sujeto logra desarrollar y regular su propio deseo.

    Pasando al caso de Anna, no hay rastro o mención de la madre, seguido de una descripción detallada de lo monótona que era su cotidianidad. Asimismo, el padre, quien enferma, es el único elemento afectivo inmerso en la vida de la paciente. Por lo que, si no hay quien enseñe el desarrollo del enigma y curiosidad por el exterior, aunado al miedo e incertidumbre dirigidos a la figura paterna enferma (miedo representado a través de las alucinaciones), entonces Anna pierde su único pilar fundamental.

    De esta manera, el desarrollo del cuadro histérico va más allá de la desaparición de la figura paterna y se podría explicar por medio de la incapacidad de transmisión simbólica causada por un desarrollo (aparentemente) caracteriza por la ausencia. Entendiendo que, en sí mismos, la ansiedad, angustia e irritabilidad presentados en el caso pueden ser, por si solos, histeria.



* Este texto es el resultado del primer corte que realizó el grupo de estudio sobre la histeria que se abrió en Maracay, estado Aragua (Venezuela), en abril del 2026. Los comentarios y/o conceptos a los que se hace referencia no representan un saber acabado ni han sido sancionados de forma exhaustiva. El objetivo de este espacio no es mostrar conocimientos absolutos ni conclusivos, sino dar un lugar público a la producción de un saber propio.


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