Luisa Arias | Psicoanalista Recientemente, nuestro medio se vio sacudido por un evento de grandes magnitudes que irrumpió de pronto. Fue ese Real sin ley de la naturaleza que, inexplicablemente, cambió todo de un momento a otro. Perdimos la estabilidad del piso que creíamos firme. El movimiento nos dejó efectos en el cuerpo y un vértigo que aparece de manera intermitente hasta en estado de reposo. Más allá de las explicaciones que ofrece la ciencia, es importante considerar los efectos que nos han quedado singularmente como la marca de lo vivido el pasado 24 de junio. Algunas van desde la parálisis del momento y el pánico hasta la angustia ante las llamadas réplicas. El tiempo de duración y elaboración de estas no podemos medirlas cronológicamente, sino que hay un tiempo lógico que se despliega en tres momentos: ver, comprender y concluir. Se podría decir que estamos frente a un evento traumático, pero no igual para todos. ...
Ailín Navas Psicoanalista ¿Qué puede hacer un psicoanalista cuando el horror irrumpe? Esa pregunta surgió en mí la tarde del 24 de junio de 2026, mientras el terremoto en Venezuela interrumpía una conversación de trabajo y, casi simultáneamente, las comunicaciones con mi país. Como venezolana residente en Lima, experimenté una forma singular de angustia: asistir a la catástrofe desde la distancia, sin poder hacer otra cosa que esperar noticias de quienes amo. Comprendí entonces que existe un desamparo propio de quien no quedó bajo los escombros, pero tampoco puede intervenir allí donde se encuentran sus afectos. En las horas siguientes comenzaron a llegar llamadas y mensajes de colegas, amigos y familiares atravesados por la incertidumbre. No buscaban interpretaciones ni respuestas capaces de disipar el horror. Necesitaban, antes que nada, que alguien permaneciera del otro lado. Así, junto con dos colegas de...