Luisa Arias |
Psicoanalista
Recientemente, nuestro medio se vio sacudido por un evento de grandes magnitudes que irrumpió de pronto. Fue ese Real sin ley de la naturaleza que, inexplicablemente, cambió todo de un momento a otro. Perdimos la estabilidad del piso que creíamos firme. El movimiento nos dejó efectos en el cuerpo y un vértigo que aparece de manera intermitente hasta en estado de reposo.
Más allá de las explicaciones que ofrece la ciencia, es importante considerar los efectos que nos han quedado singularmente como la marca de lo vivido el pasado 24 de junio. Algunas van desde la parálisis del momento y el pánico hasta la angustia ante las llamadas réplicas. El tiempo de duración y elaboración de estas no podemos medirlas cronológicamente, sino que hay un tiempo lógico que se despliega en tres momentos: ver, comprender y concluir.
Se podría decir que estamos frente a un evento traumático, pero no igual para todos.
Lacan define el trauma como el resultado del encuentro con un Real que impacta el cuerpo y es imposible de simbolizar o de poner en palabras. Sin embargo, estos efectos no son universales, es decir, no son iguales para todos. Las ofertas de ayuda que han surgido como respuesta colectiva han activado lazos de solidaridad, pero esto no puede dejar de lado el uno por uno de los efectos.
Para el psicoanálisis lacaniano, una forma posible de tramitar los efectos de este evento es a través de nuestro dispositivo de escucha analítica. Este permite alojar el malestar y dar la versión personal del acontecimiento, pues cada sujeto lo vivió singularmente. El espacio analitico busca que el sujeto pueda tramitar por la vía de la palabra, el malestar y el dolor de este momento y así hacer con él.
* Resonancias del sismo es un espacio digital que se abrió con la finalidad de tramitar, por medio de la palabra escrita, la experiencia del doble terremoto con magnitud 7,2 y 7,5 ocurrido en Venezuela el 24 de junio de 2026.

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