Nakary Romero
Psicólogo | Psicoanalista
Coord. ECOP
Comienzo mi participación en este grupo de lectura al mismo tiempo en que coordino un taller sobre El cuerpo en psicoanálisis, que está orientado por la última enseñanza de Lacan. En este taller se aborda la cuestión de la constitución subjetiva, las marcas del lenguaje en el cuerpo y los accidentes que ocurren en dicha formación que dan lugar a manifestaciones como el fenómeno psicosomático. Por esta razón, vi en el tema de este grupo la oportunidad para acercarme con detalle a los historiales clínicos de Freud y así conocer de primera mano los inicios del síntoma.
Así mismo, el trabajo en este grupo me ha permitido retornar a los orígenes de aquello que ya me venía interrogando desde la vertiente lacaniana tiempo atrás en un cartel sobre el cuerpo: la diferencia entre síntoma, conversión y fenómeno psicosomático, la cual decidí retomar, pero esta vez a la luz de la estructura histérica y su modo de hacer con el cuerpo.
Sin embargo, al revisar los elementos para escribir este pequeño recorrido hasta este momento, me di cuenta de que me encontraba entre dos tiempos: el tiempo originario del prepsicoanálisis —marcado por los Estudios sobre la histeria— y la última enseñanza de Lacan. Por esta razón, consideré necesario reajustar mi pregunta orientadora: ¿Qué es el síntoma y cómo ha ido evolucionando dicho concepto?
Resulta interesante notar cómo, en los albores de la clínica de la histeria, Breuer se aproxima tempranamente a la definición que Freud formalizaría veinte años después. Si bien es en el texto La represión (1915) donde Freud conceptualiza rigurosamente el síntoma como el retorno de lo reprimido, es en el historial de Anna O. donde ya se intuía ese mecanismo. Ante la emergencia del recuerdo que daba origen a cada padecimiento, este desaparecía por añadidura. Lo que en la época de los Estudios corría el riesgo de ser leído desde un carácter mágico, mítico o religioso, recibiría luego por parte de Freud una explicación fundada en el mecanismo propio de la histeria. Cabe destacar que es precisamente en este texto fundacional donde el término "represión" comienza a vislumbrarse en el sentido que adoptará luego el psicoanálisis.
Hasta este punto, podemos entender que el síntoma se configura como el producto de un "trauma psíquico" ligado a un afecto que, al no encontrar una vía de descarga o reacción, se reprime, transformándose en una afección corporal. Para este momento, las manifestaciones descritas eran predominantemente físicas —parálisis, trastornos visuales y disfonías—, alteraciones del comportamiento, del humor —destacando la condition seconde o el estado secundario de conciencia— e incluso fenómenos alucinatorios.
La formación del síntoma se explicaba, entonces, por el retorno de aquel afecto que, al quedar impedido de su tramitación de palabra, se localizaba en el cuerpo. Es lo que Breuer denominó "afecto estrangulado": emociones intensas y vivencias traumáticas que, al no poder ser expresadas contractualmente, se manifestaban a través de la conversión somática (parálisis, cegueras o sorderas temporales).
Para este primer corte de mi trabajo, delimito la pregunta estrictamente al concepto de síntoma. Dado que la noción de conversión no es acuñada explícitamente en este historial de Breuer, será en los casos posteriores de Freud donde la evolución del concepto me permita introducir el término, incorporarlo al escrito y avanzar en su diferenciación respecto al síntoma y al fenómeno psicosomático.

Comentarios
Publicar un comentario